Roy

Llegó a nuestra protectora con una increíble infección de ojos. Pasó un proceso muy largo de curas diarias, pero demostró ser un perro muy fuerte y valiente.

Una família se fijó en él y desde entonces vive feliz en su nuevo hogar.

Podenca mimosa, cambia mimos por casa

Esta podenca llegó totalmente esquelética por la desnutrición que presentaba. Nos cabían los dedos entre costilla y costilla, era increíble… El tiempo que estuvo con nosotros, no escatimamos en mimos y besos, y fué muy agradecida con nosotros…

Canela

Canela fué operada de su pata derecha delantera, en la cuál le tuvieron que poner fijadores externos, por la fractura que tenía. Ya está adoptada

Cuco

Cuco tuvo que ser operado de la cadera.

Roke

Roke era un loro de importación, eso quiere decir que lo sacaron de su medio natural arrebatándolo de su selva, su bandada, su pareja, etc… Fué enviado como pura mercancía , y pasó por las manos de 5 diferentes propietarios. En la foto se ve como llegó a mutilarse parte de sus plumas e incluso un dedo, por vivir aislado en una jaula minúscula. Ahora Roke vive en un voladero, que tiene dentro hasta un huerto, donde los pájaros pueden ir a comer, y vive, a parte de con más pájaros, con otra aratinga de su misma especie.

Recuperamos a este mochuelo

A este mochuelo nos lo trajeron a la protectora. Al parecer se lo encontraron en la carretera, suponemos que debió de ser golpeado por un coche, ya que estaba aturdido, pero con nosotros intentó hasta volar. Después de hacerle un vistazo rápido para comprobar que no tenía nada grave, lo remitimos al centro de recuperación de fauna autóctona, siendo recuperado con éxito y posteriormente liberado en su medio del que no debería de haber salido.

Hada

Esta perrita llevaba seis meses abandonada con una malla metálica colocada en la cabeza.

No fue fácil, pero fue una búsqueda imparable hasta que dimos con ella y ingeniamos como cogerla durante varios días.

Está claro que alguien intencionadamente le enganchó un tubo de malla metálica que le cubría la cabeza desde el cuello hasta pasado el hocico.
Trasladamos a la perra al veterinario y al quitarle la malla, nos encontramos unas heridas profundas e infectadas.

Estamos orgullosos y muy contentos de haber conseguido algo que parecía imposible.